Uno nunca sabe cuándo va a caer el golpe. Cuando vi por primera vez a Rollo Martins escribí una nota sobre él para mis archivos de la policía de seguridad:"Un bobo risueño en circunstancias normales. Bebe más de la cuenta y podría causar algún que otro problema. Cuando una mujer pasa cerca, levanta la mirada y suelta un comentario, pero me da la impresión de que en el fondo no está muy por la labor. En realidad no ha terminado de crecer, y quizás esta fuera la razón por la que idolatraba a Lime".