Recuerdo, sin un orden concreto:
– la reluciente cara interior de una muñeca;
– el vapor que sube de un fregadero mojado cuando jocosamente se introduce en él una sartén caliente;
– gotas de esperma alrededor de un desagüe, antes de que las engullan las largas tuberías de la casa;
– un río que fluye absurdamente cauce arriba y los rayos de media docena de linternas que lo persiguen e iluminan su chapoteo y sus ondas;
– otro río, ancho y gris, y el viento recio que agita su superficie y encubre la dirección de su flujo;
– agua de bañera que se ha enfriado hace mucho detrás de una puerta cerrada con llave.