Diario de invierno


Por Abraham. 23 de septiembre de 2019 Complétalo

Otras obras de Paul Auster

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Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro.
Sinopsis:
Auster vuelve la mirada sobre sí mismo y parte de la llegada de las primeras señales de la vejez para rememorar episodios de su vida. Y así, se suceden las historias: un accidente infantil mientras jugaba al béisbol, el descubrimiento del sexo, las masturbaciones adolescentes y la primera experiencia sexual con una prostituta, la rememoración de sus padres, un accidente de coche en el que su mujer resulta herida, una presentación en Arles acompañado por su admirado Jean-Louis Trintignant, la estancia en París, una larga lista comentada de las 21 habitaciones en las que ha vivido a lo largo de su vida hasta llegar a su actual residencia en Park Slope, sus ataques de pánico, los viajes, los paseos, la presencia de la nieve, el paso y la herida del tiempo... En definitiva, un magistral autorretrato. «Paul Auster ha construido uno de los universos más inconfundibles de la literatura contemporánea... Realmente está en posesión de la varita de un mago» (Michael Dirda, The New York Review of Books).

Comentarios:

Paul Auster escribe con 64 años sus memorias. No es una biografía al uso sino una narración en segunda persona de lo que le ha ido pasando a lo largo de los años, lo que da más agilidad a la narración. Esta forma de escribir un diario lo utiliza, entre otros, el escritor murciano Miguel Ángel Hernández (gran admirador de la mujer de Auster, Siri Hustvedt) en Diario de escritura, que publica semanalmente en La Verdad.

Como gran narrador que es, el diario de Auster resulta interesante. No tanto por sus episodios vitales, sino por la forma que tiene de contarlos y sobre todo de estructurarlos en lo que se podría decir "bloques temáticos". El último tercio del libro es en mi opinión el peor, da la sensación de que se ha quedado sin argumento. Además su relación idílica de amor con Siri, con la que convive 24/7 en su casa de Brooklyn, los dos escribiendo en casa, resulta un poco irreal. Ningún personaje de sus novelas es tan happy happy con el propio Auster en su diario. Tampoco profundiza demasiado en su relación con el alcohol, que apunta en varias partes de la obra sin entrar en detalles.

En resumen, es el diario que yo mismo (o cualquiera) querría tener, si tuviera el tiempo y el oficio de Auster para escribir.

Paul Auster

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