W. Somerset Maugham
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Primera línea: Al escritor Ashenden no le fue posible hasta el final de septiembre arreglar su regreso a Inglaterra desde el extranjero, donde le sorprendió el estallido de la Primera Guerra Mundial.
Primera línea: Nunca he podido sentir por Charles Lamb el afecto que siente la mayor parte de sus lectores.
Primera línea: Nunca he dado principio a una novela con tanto recelo. Si la llamo novela es únicamente porque no sé qué otro nombre darle. Su valor anecdótico es escaso, y no acaba ni en muerte ni en boda. La muerte todo lo termina, y es, por lo tanto, adecuado final de cualquier narración; mas también concluye convenientemente lo que en bodas acaba, y yerran quienes, por alardear de avisados, hacen burla de aquellos desenlaces que la costumbre ha dado en llamar felices. Opina sanamente el vulgo que, sobre aquello que en desposorios termina, no es menester añadir más. Cuando mujer y varón, tras las vicisitudes que se deseen, terminan por unirse, cumplen una función biológica, y el interés que suscitaron es trasladado a la generación venidera. Mas yo dejo al lector en el aire. Éste libro está compuesto con mis recuerdos de un hombre a quien traté íntimamente con largos intervalos, y poco sé de lo que pudo acontecerle durante ellos. Supongo que ejercitando mi imaginación podría rellenar esos huecos y lograr, de esa manera, mayor coherencia para mi narración; pero no deseo hacerlo. Quiero limitarme a dejar escrito aquello que verdaderamente llegó a mi conocimiento.
Primera línea: Estaba sentada en la veranda esperando a su marido para comer. El criado malayo había bajado las persianas al perder la mañana su frescura, pero había levantado en parte una de ellas para poder contemplar el río.
Primera línea: Me he dado cuenta de que cuando alguien te llama por teléfono y no te localiza, deja un mensaje rogándote que le llames en cuanto puedas, pues es muy importante , pero la cuestión es que esa importancia es, a menudo, mayor para él que para ti.
Primera línea: Fuera, en el muelle, el sol abrasaba.
Primera línea: El alba apuntó gris y oscura. Las nubes se apelotonaban en el cielo y la crudeza del aire anunciaba nieve. Una niñera entró en una estancia en la que dormía un niño y descorrió las cortinas de la ventana; dirigió una distraída mirada a la casa de enfrente, una casa revestida de estuco y provista de un soportal. A continuación se acercó a la cama del niño.
Primera línea: La villa estaba en lo alto de la colina
W. Somerset Maugham